
No era tan malo el resultado en la ida de las semifinales de Copa (2-0) como para reservar a tantos titulares para la vuelta. Lo contrario pensó Jiménez quien sacó de inicio a un once compuesto por José Carlos, Cala, Duscher y Lolo entre otros. Con ese centro del campo (Lolo y Duscher) era de esperar que mucha creación no habría y cuando la cosa se puso fea Jiménez sacó a los titulares. Lo hizo al revés, haber sacado primero a los titulares para intentar adelantarte en el marcador y luego, si ves que la contienda está a tu favor, pues sacas a los suplentes para amarrar la ventaja. Pero no, él se empeña en darnos una de cal y otra de arena.
El partido era previsible a tenor de la alineación que sacó Jiménez, un Sevilla plano, sin ideas y que sólo sería capaz de marcar a balón parado (así fue). Y no es que el Zaragoza marcase sus dos goles en jugadas elaboradas, no, también los marcó a balón parado, pero dispuso de varias ocasiones claras que sí fueron elaboradas. Todo lo contrario que nosotros, que sólo creábamos peligro en jugadas a balón parado.
Así las cosas perdemos la cuarta plaza y el tercer puesto lo volvemos a tener a 6 puntos. Ojalá no caigamos eliminados en la Copa (yo, el que escribe, no creo que eso ocurra) porque entonces no habrá servido de nada tanto titular en el banquillo.